sábado, 21 de enero de 2017

La tos de la muñeca

La niña de la muñeca. Óleo de Rafael Barradas


























Como mi linda muñeca

tiene un poquito de tos,

yo, que enseguida me aflijo,

hice llamar al doctor.



Serio y callado, a la enferma

largo tiempo examinó,

ya poniéndole el termómetro,

ya mirando su reloj.



La muñeca estaba pálida,

yo temblaba de emoción,

y al fin el médico dijo,

bajando mucho la voz:

«Esa tos solo se cura

con un caramelo o dos».


Germán Berdiales

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